miércoles, 8 de julio de 2020



La Tierra se frena y alcanza hoy su velocidad mínima de todo el año

 

Sobre la superficie de la Tierra todo parece muy tranquilo, pero en realidad absolutamente cualquier cosa que podamos observar se mueve a una velocidad de vértigo. ¿Cuán rápido se mueve nuestro planeta? Tal como Rhett Herman, profesor de la Universidad de Radford, en Virginia (Estados Unidos), depende de con qué se compare.

Para empezar el planeta está girando sobre sí mismo y dando paso a los días y a las noches. Dado que el planeta completa una vuelta completa cada 23 horas, 56 minutos y un poco más de cuatro segundos, la velocidad de la superficie, en el Ecuador, ronda los 1.609 kilómetros por hora. Pero hay muchos más movimientos.

También podríamos considerar que el sistema solar se mueve alrededor de la galaxia a una velocidad de unos 828.000 kilómetros por hora o que la propia galaxia viaja hacia el Gran Atractor, a una velocidad de 3.600.000 kilómetros por hora.

Pero este 4 de julio es un día especial por otro motivo. Exactamente a las 13.34 (CEST, hora peninsular española) el planeta ha alcanzado el afelio, es decir, en el punto más alejado del Sol en su órbita. A esa hora, la Tierra se ha colocado a una distancia de 152.095.295 kilómetros, unos 2,5 millones más que la distancia media y cinco más que en el punto más cercano al Sol, o perihelio, que ocurrió el pasado 5 de enero,

En contra de lo que se pueda pensar, la órbita de la Tierra no es una circunferencia, sino una elipse (aunque muy parecida a una circunferencia, en la que la distancia al Sol apenas oscila en un 3%). ¿Cómo se traduce eso en velocidades?
Tal como describió Kepler con su segunda ley, la Tierra acelera cuando se acerca al Sol y disminuye su velocidad cuando se aleja. ¿Cuánto? La velocidad media del planeta es de 107.208 km/h, pero hoy, en el punto más lejano (afelio), es de 105.444, mientras que en el más cercano (perihelio) es de 109.044 kilómetros por hora.

Ni el cambio de velocidades ni de distancias es visible, ni tampoco influye en las estaciones, como pudiera parecer (de hecho, el verano en el hemisferio norte llega cuando la Tierra está más alejada del Sol). En vez de eso, las estaciones ocurren a causa de la inclinación del eje de la Tierra y por el hecho de que en cada época un hemisferio es más iluminado que el otro.


martes, 7 de julio de 2020


La misteriosa aparición de nieve rosa en los Alpes acelera la fusión del hielo

El crecimiento de un alga rojiza aumenta la absorción de radiación solar e incrementa la fusión de la nieve, lo que a su vez facilita la proliferación del alga todavía más
Científicos están investigando la misteriosa aparición de hielo rosa en glaciares de los Alpes, Italia, causada por un alga que está acelerando los efectos del cambio climático.

Hay un debate acerca de cuál es el origen del alga, pero Biagio Di Mauro, investigador del Consejo Nacoinal de Investigación de Italia, ha dicho que la nieve rosa observada en algunas partes del glaciar de Presena está probablemente causada por un alga encontrada previamente en Groenlandia.

«El alga no es peligrosa, es un fenómeno natural que ocurre durante los meses de primavera y verano a medias latitudes pero también en los polos», ha dicho Di Mauro, que anteriormente estudió el alga en el glaciar de Morteratsch, en Suiza.

El alga, conocida, como Ancylonema nordenskioeldii, también está presente en la Zona Oscura de Groenlandia, donde el hielo se está fundiendo.

Normalmente, el hielo refleja el 80% de la radiación solar de vuelta a la atmósfera, pero si esta alga aparece, el oscurecimiento absorbe más calor y acelera la fusión.
Esto lleva a que aparezcan más algas, lo que a su vez acelera la fusión y les proporciona el aire y el agua vitales para añadir matices rojos al hielo del Passo Gavia, a una altitud de 2.618 metros.
«Todo lo que oscurece la nieve causa su fusión porque acelera la absorción de radiación», ha dicho Di Mauro.

«Estamos tratanto de cuantificar el efecto de otros fenómenos, aparte del humano sobre el calentamiento de la Tierra», ha dicho el investigador, señalando que la presencia de senderistas y esquiadores también podría tener un impacto sobre las algas.


lunes, 2 de diciembre de 2019



Internet gratuito y rápido para todos ¿Una realidad que podría llegar a Inglaterra?
La propuesta sale del Partido Laborista, el cual considera que la conectividad no debería ser un 'lujo' sino un servicio esencial. Otras vertientes políticas calificaron la propuesta como "fantasiosa", ya que incrementaría significativamente los impuestos de los británicos.
El Partido Laborista, principal fuerza de oposición británica, prometió el viernes un acceso a internet de alta velocidad y gratuito para todos en 2030 si llega al poder en las legislativas de diciembre, una de las promesas más costosas y espectaculares de la campaña.
"Ha llegado la hora de hacer la fibra óptica de alta velocidad gratuita para todos, en todos los hogares del país", tenía previsto decir el líder laborista Jeremy Corbyn, este viernes en Lancaster, en el noroeste de Inglaterra, según fragmentos de su discurso transmitidos a la prensa.
"Lo que antes era un lujo ahora es esencial" y debe ser un servicio público, considera.
Corbyn, quien en su discurso inicial de campaña ya anunció que pretende nacionalizar "el ferrocarril, el correo y el agua", quiere nacionalizar también parte del operador de telecomunicaciones BT.
Los laboristas prevén invertir 20.000 millones de libras (26.100 millones de dólares, 23.700 millones de euros) para lanzar este proyecto, pero el director general de BT, Philip Jansen, advirtió de que esa cifra sería muy superior.
Después, el coste de mantenimiento anual sería de 230 millones de libras, que la izquierda británica pretende financiar imponiendo tasas a gigantes tecnológicos como AmazonFacebook Google
Por su parte, los conservadores de Boris Johnson calificaron de "fantasiosa" la promesa de sus rivales políticos, afirmando que costaría miles de millones de libras a los británicos en impuestos. 


miércoles, 27 de noviembre de 2019


La marea hambrienta

La mayor amenaza del cambio climático está en el mar y se cierne sobre más de una docena de países, cuyas costas las viene engullendo el agua. En la mesa de ese banquete están servidos los Estados Federados de Micronesia, las Islas Marshall, Maldivas, Toga, Barbados y otras islas de las Antillas y el Pacífico norte, que desde 2016 sufren las consecuencias de la ininterrumpida racha de récords en temperatura que ha tenido el planeta, causada por la presencia, cada vez más frecuente, de los fenómenos meteorológicos.
Su más reciente víctima fue ese valioso y frágil patrimonio histórico italiano de Venecia, que acaba de padecer una sucesión de altas mareas, comparables con las del brumoso noviembre de 1996 cuando sobre la ciudad cayeron precipitaciones que alcanzaron el nivel alarmante de los 187 centímetros de altura. Hacía medio siglo que la peculiar localidad italiana, acostumbrada al golpe de las mareas, no recibía tanto castigo del cielo, azotada por copiosas y apocalípticas lluvias que repitieron la vieja historia.
Las condiciones propias de su localización la hacen proclive a las inclementes subidas de nivel del mar, un fenómeno existente desde tiempos remotos, común en las épocas de invierno y primavera, pero cada vez más recurrente y peligroso. La romántica capital de la región véneta está situada en la laguna de Venecia, al norte del mar Adriático, y reposa sobre un archipiélago de 118 pequeñas islas, hoy en día enlazadas por 455 puentes, incluyendo los que cruzan con las vecinas Murano y Burano.
Se trata de una ciudad atípica, en cuyo interior no circula tráfico rodado. A excepción de los canales que se entrecruzan y permiten la navegación de transbordadoras conocidas como vaporetos -en las que se ofrece el transporte colectivo- es una urbe exclusivamente peatonal. Una particularidad que la hace única en el mundo y la convierte en un excepcional destino turístico.
Por donde se le mire irradia el atractivo de un imán. El grato sabor en la boca arranca desde el paseo en góndola, zigzagueando entre sus canales al ritmo de populares canciones italianas interpretadas por músicos locales, y se descubre en calles, plazas y monumentos desgranados por su centro histórico. Son retazos del rancio patrimonio europeo, la Plaza de San Marcos, con su soberbio Palacio Ducal y la concurrida Basílica de San Marco; la Scala Contarini del Bovolo, ejemplo del gótico veneciano, el teatro de La Fenice y su imponente fachada, así como sus templos y aquel laberinto de callejuelas que bordean sus edificios heredados.
Venecia cuenta con escasos 50 mil habitantes, pero el último año recibió treinta millones de turistas, fascinados por la dulce borrachera que produce la belleza y originalidad de la ciudad, a la que alguna vez Truman Capote asimilara con la tentadora experiencia que tendría comerse de golpe una caja entera de bombones de licor.
Aunque la masiva presencia de visitantes, unos 84 mil al día, no solo ha sido responsable del destierro de las dos terceras partes de los nativos que habitaban en los años cincuenta del siglo pasado, sino que se ha convertido en problema vital para la supervivencia de esta singular joya, patrimonio de la humanidad, el cambio climático hoy viene a ser su más implacable enemigo. El nivel medio de los mares ha subido 25 cm desde mediados del siglo XIX, un tercio de ellos en los últimos 20 años, y la frecuencia del fenómeno, con mareas cada vez más intimidantes, ponen a Venecia, inmersa y rodeada de agua, en latente situación de riesgo. Pruebas paleoclimáticas vaticinan que la ciudad de los románticos canales podría desaparecer de aquí a 2100, si las aguas del Mediterráneo, como se proyecta, le suman 140 mm adicionales a su altura actual.
El aumento del nivel del mar causado por el cambio climático seguirá teniendo una influencia considerable en las mareas por el mundo. El siglo pasado el mar aumentaba a un promedio de 1,7 mm por año, pero en la actualidad el ritmo de crecimiento se estima en 3,2 mm anual. Y entre mayor calentamiento terrestre, provocado, entre otros factores, por las emisiones de los turistas, más habituales y extremas serán las inundaciones.
Venecia, La Serenísima, sin embargo, empieza a respirar y a liberarse de las aguas que anegaron su patrimonio artístico y cultural, y poco a poco recobra la normalidad. La pérdidas causadas por la histórica subida de las últimas mareas se acercan a los mil millones de euros y han revivido los
debates sobre un megaproyecto de 78 diques flotantes que protegerían la cuenca, y que avanza a cuenta gotas desde 2003, envuelto por problemas de corrupción y politiquería, tan parecidos a los de estos trópicos.
El creciente aumento del nivel del mar tarde o temprano sumergirá ciudades costeras e islas con poco o ningún relieve orográfico, si no se le pone freno a las crecientes emisiones humanas de los gases de efecto invernadero ni se toman medidas contundentes contra el cambio climático. Millones de personas serán expulsadas de sus hogares por culpa de la marea hambrienta, como tituló Amitav Ghosh su excepcional novela sobre el delta del Ganges, donde el fenómeno se ha devorado pequeñas islas turísticas.
Ahora, la advertencia recae sobre Venecia, paraíso que merece devorarse como si fuera una caja de bombones con licor… pero, en ciertas épocas, con el agua al cuello.
Posdata. Según el Atlas Oceánico de Naciones Unidas, alrededor del 40% de la población mundial vive en zonas costeras, y naciones como China, Vietnam, Japón, India, Países Bajos y algunos en América, suman decenas de millones de ciudadanos en riesgo por habitar en lugares vulnerables a crecidas, inundaciones y erosión provocadas por el cambio en los niveles del mar.

jueves, 7 de marzo de 2019



Las olas de calor en el mar tienen el mismo efecto que los incendios en los bosques
Las subidas precipitadas de las temperaturas son cada vez más intensas, severas y largas en los mares. Y sus efectos son devastadores sobre las hierbas marinas y las barreras coralinas.

Las olas de calor no sólo afectan a la superficie terrestre, sino también a la vida en los océanos. Las subidas precipitadas de las temperaturas son cada vez más intensas, severas y largas en los mares. Y sus efectos son devastadores sobre las hierbas marinas, las barreras coralinas, las algas, el plancton y toda la cadena alimenticia.

Un estudio realizado por la Asociación Biológica Marina de Plymouth y pubicado en la revista científica Nature Climate Change indaga como nunca antes en este fenómeno, a partir de 116 informes en todo el mundo y de 8 casos concretos de olas de calor marinas en las tres últimas décadas, incluida la conocida como "Ningaloo Niño" que fijó un récord en la franja costera de Australia en 2011.

"Las olas de calor en el mar son como los incendios provocados por la altas temperaturas en los bosques", advierte en declaraciones a The Guardian el biólogo Dan Smale, autor de la investigación. "El efecto que tienen sobre la vida bajo el agua es similar: las hierbas marinas y los racimos de algas kelp mueren ante nuestros ojos. Y en cuestión de semanas y meses desaparecen por completo de las costas".

El número de total de días acumulados de olas de calor en los mares ha aumentado un 50% en los últimos 30 años. Entre el 2014 y el 2016 se llegaron a triplicar, con una intensidad especial en el Atlántico sur y en el Pacífico. La temperatura promedio en la superficie de los océanos es de 17 grados, pero en las oleadas de calor puede superar los 25 o incluso los 30 grados.

A lo largo del siglo pasado, se estima que el aumento de las temperaturas en los océanos fue de apenas 0,1 grados, en contraste con la subida de 0,6 grados en la superficie terrestre. El calentamiento se ha acelerado sin embargo en lo que va de siglo: en los últimos cinco años se han dado las temperaturas más altas en el mar desde que hay registros.

A la preocupación por el calentamiento y la acidificación de los océanos se une ahora la inquietud por los efectos de las olas marinas de calor que pueden causar temperaturas extremas por cinco o más días seguidos.

"Su impacto adverso hace sentir en un amplio espectro de organismos, desde el plancton a los invertebrados, los peces, los mamíferos y las aves marinas", advierte el biólogo Dan Smale. "Algunas especies pueden nadar hacia aguas más frías en teoría, pero las olas de calor golpean en los océanos en zonas muy amplias y de una forma a veces más rápida que el movimiento de los peces".

Los efectos colaterales se han hecho ya sentir en tierra y en afecta a la vida de los humanos, como ocurrió con la ola de altas temperaturas que sacudió el Atlántico occidental en el 2012, que causó daños severos a las poblaciones de langostas y que creó tensiones fronterizas entre Estados Unidos y Canadá.

"A menos que tomemos acciones urgentes, en el futuro habrá menos peces en los océanos, con cambios dramáticos en su estructura ecológica y graves implicacioens para los humanos que dependemos de la vida marina", advierte Eva Plaganyi, de la organización atmosférica y oceánica CSIRO en Australia.


martes, 5 de marzo de 2019



Duterte exige cambiar el nombre a Filipinas para olvidar la «brutalidad colonial» de Felipe II

El presidente del país se olvida de que, a pesar de las mentiras extendidas, los verdaderos genocidios en el país fueron perpetrados por Estados Unidos
En lo que supone el enésimo caso de exageración histórica el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha señalado que pretende cambiar al nombre del país que lidera para olvidar la «brutalidad colonial» que sufrió su país a manos deFelipe II. Se olvida de dos cosas: que los verdaderos genocidios perpetrados en el país fueron estadoundisenses y que hubo una matanza de españoles en la región en 1945.
De toda esta serie de tropelias, Duterte solo se ha quedado con la mentira extendida a golpe de Leyenda Negra antiespañola.

De nada ha valido que las órdenes religiosas protegieran a los nativos (algo que sucedía en el resto de territorios descubiertos y colonizados). Tampoco que los dominicos fundaran en Manila la primera universidad de cristiana en Asia en el año 1611. Por el contrario, las barbaridades de los estadounidenses parecen seguir ocultas. Y eso, a pesar de que la guerra entre americanos y filipinos de 1898 se cobró la vida de más de un millón de nativos.

Por el momento, Duterte no ha seleccionado ningún nombre concreto para las islas. Lo único que ha señalado es que pretende cambiarlo la denominación que recibió el archipiélago en 1543, cuando fue bautizado en honor al entonces futuro rey de España Felipe II. «No tengo un nombre particular todavía, pero me gustaría cambiarlo porque se debe al rey Felipe de España», explicó en la noche del domingo durante un acto en la provincia sureña de Basilan.

En lo único que tiene razón es en la fecha en la que los europeos arribaron a Filipinas. El evento se sucedió durante el viaje de Magallanes y Elcano en pos de una ruta hacia las Molucas (misión que, a la postre, se convertiría en la primera circunnavegación del planeta). En 1521, la famosa expedición llegó al archipiélago, que fue bautizado como Filipinas. En Mactán, una de las islas, el marino portugués decidió desembarcar y perdió la vida a manos de los nativos.

A pesar de que Duterte afirma que no ha elegido un nombre, la realidad es que, hace un par de semanas, sugirió rebautizar la región como Maharlika, que hace referencia a su pasado prehispánico de Filipinas. Este era el término malayo que aludía a las primeras civilizaciones feudales que habitaron la isla de Luzón, la más extensa de Filipinas, antes de la colonización de los españoles, que se prolongó más de tres siglos, hasta 1898.

Ha pasado ya mucho tiempo. Hay muchos otros nombres. En Mindanao o Luzón no queda islam, fuimos convertidos brutalmente. Mataron (los españoles) a todo aquel que no quería ser cristiano», señaló el mandatario. El fallecido dictador filipino Ferdinand Marcos, del que Duterte es admirador declarado, también intentó durante su extenso mandato modificar la denominación actual del país por Maharlika.

Según el presidente Duterte, el nombre de Filipinas, ligado a la herencia hispánica y cristina, discrimina a la comunidad musulmana filipina, que se concentra principalmente en la isla sureña de Mindanao. La actual Constitución de 1987 permite cambiar el nombre del país si el Congreso se pone de acuerdo y luego se ratifica en un referéndum por una mayoría de la población.
Genocidios estadounidenses
La hemeroteca, como siempre, es un arma poderosa. En este caso, es necesario que retrocedamos hasta el año 1898 para entender que las verdaderas barbaridades contra Filipinas llegaron de mano norteamericana. Tras la caída de España en la región y después de que Estados Unidos se hiciera con el mando de la colonia, los nativos se alzaron, el 4 de febrero de 1899, en contra de sus nuevos líderes. En la llamada «insurrección nipona», el presidente William McKinley aplastó las revueltas a golpe de fusil y bayoneta. Todo ello, mientras afirmaba que la presencia de sus hombres en la región permitiría a los habitantes beneficiarse de los avances de la libertad, la benevolencia cristiana y la prosperidad.

La realidad es que la contienda se llevó por delante a más de un millón de filipinos. Así lo recordó fray Manuel Arellano Remondo (un famoso religioso y cronista de la época) en su obra «Geografía General de Las Islas Filipinas». «La población disminuyó por razón de las guerras, pues al empezar la primera insurrección se calculaba en 9.000.000 y actualmente (1908) no llegarán a 8.000.000 los habitantes del Archipiélago», explicaba en la página 15. Guillermo Gómez Rivera, de la Academia Filipina, afirma en su dossier « El idioma español en las Filipinas» que, «se refiere indudablemente a las víctimas de la Guerra entre la primera República de Filipinas de 1898 y Estados Unidos de Norteamérica».

Este mismo autor también señala que el genocidio del pueblo filipinio fue corroborado por otros estadounidenses. «La fuente norteamericana a la que nos referimos es la del historiador James B. Goodno autor del libro “The Philippines: Land of Broken Promises, Nueva York, 1998”, cuya página 31 nos suministra esa importante cifra y dato». A su vez, analiza en su extensa investigación el que la mayoría de los asesinados hablaban castellano debido a que el idioma se había extendido ampliamente por la región.

Pero este no fue el único genocidio perpetrado por los estadounidenses contra el pueblo filipino. En plena Segunda Guerra Mundial, allá por 1945, los estadounidenses bombardearon de forma incansable el archipiélago para acabar con los nipones que se escondían en las islas.
El ataque, como bien recuerda el historiador Jesús Hernández en su libro « Breve historia de la Segunda Guerra Mundial», se produjo entre febrero y marzo de ese mismo año y fue dantesco. «La Batalla de Manila duró un mes, muriendo miles de civiles a causa de las bombas norteamericanas, pero MacArthur permaneció insensible al sufrimiento de sus antiguos administrados, obsesionado con tomar la ciudad. Tras salvajes combates urbanos, el general dio por liberada la ciudad el 27 de febrero, pero prefirió no celebrarlo ante la dantesca visión de los cadáveres que se amontonaban en sus destruidas calles», explica.

Matanza de españoles
Dutarte también se olvida de que los primeros que sufrieron en Filipinas fueron los españoles. Y es que, en 1945, fueron más de 300 los que fueron asesinados por los nipones en Manila. Durante la retirada, las tropas japonesas, huyendo del ejército estadounidense, incendiaron la ciudad y asesinaron a sus ciudadanos en un cruel y desesperado intento por evitar que los supervivientes contaran su derrota. Se contabilizaron más de 100.000 muertos, de los cuales, más de 70.000 fueron deliberadamente ejecutados por los soldados japoneses.

«Cuando perdieron todo se complicó y el trato a la población se volvió violento. Sus víctimas fueron tanto filipinos, como chinos alemanes, suizos o españoles. No podían tolerar que el resto del mundo se enterase de su humillación, así que se negaron a abandonar el país por las buenas y se produjo una matanza indiscriminada», contaba la escritora Carmen Güell, autora de «La última de Filipinas», el libro en el que relata, en primera persona, el testimonio de Elena Lizarraga, una de las supervivientes de origen español que sufrió las consecuencias del salvajismo nipón.

En pocos días, todo el pasado colonial español de Manila, presente en sus edificios históricos, fue arrasado y alrededor de 300 españoles de los 3.000 censados murieron brutalmente asesinados. «Muchos eran terratenientes que se habían quedado en Filipinas después de desaparecer como colonia», puntualizaba Güell.

«La piedad, la diplomacia, la previsión, la hermandad asiática no existieron. Sólo existió el horror de la guerra y el fuego», contaba Massip en el 64 sobre la sangrienta, devastadora y absurda retirada nipona del archipiélago, donde murieron más personas que con las bombas atómicas que caerían, cinco meses después, sobre Hiroshima y Nagasaki.

La victoria aliada sobre los japoneses tuvo, por lo tanto, un terrible coste material y humano en Manila, que pasó a ser, desde entonces, la segunda ciudad más devastada por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, después de Varsovia. Y dentro de Manila, la zona sur de Malate y de Intramuros, habitada por muchas familias españolas, la más castigada de todas.

viernes, 1 de marzo de 2019


La prótesis que nació gracias a las piezas de un helicóptero de Lego


A los nueve años todo es posible. La imaginación es entonces un terreno fértil donde las ideas más peregrinas (que son las más geniales) puede agarrar y florecer. Luego, comienzan las mezquindades, los temores y los cálculos. A eso lo llamamos madurar, sin percatarnos de que esa madurez lleva implícita una falta de riesgos en el pensar que cercena muchas grandes ideas. A los nueve años fue cuando David Aguilar tuvo la idea que iba a marcar el resto de su vida.
Empezó, de qué otra forma si no, como un juego cuando se encontraba montando uno de los kits de construcción de Lego. Pero, en lugar de ordenar las piezas para que fuesen las hélices o la cabina del helicóptero para el que estaban diseñadas, decidió colocarlas alrededor de su brazo, un brazo pequeño y malformado a causa del síndrome de Poland, una rara enfermedad congénita que padece de nacimiento y que afectó a su pectoral derecho y al antebrazo del mismo lado. Aquel día David imaginó que sus piezas de Lego podían convertirse en una extensión de la extremidad, una especie de prótesis que le ayudara a realizar algunos movimientos. Y como a los nueve años todo es posible… convirtió su idea en una realidad y en un leitmotiv que ha guiado sus pasos hasta hoy. La enfermedad de David nunca fue una excusa para él, sino más bien una circunstancia que, como aseguraba Ortega y Gasset, tenía que salvar para salverse él: “El mundo te cambia completamente porque no solo haces las cosas de manera diferente a otras personas, sino que incluso buscas la forma de hacerlas mejor que los otros”.
Aquella primera idea infantil se convirtió años después en una verdadera prótesis fabricada también con piezas de Lego. Ferrán Aguilar, el padre de David, recuerda la noche en la que su hijo se plantó en el salón de casa para enseñarles su nuevo invento con el que podía flexionar el brazo y agarrar objetos: “fue un momento mágico”. Fue precisamente Ferrán quien comenzó a compartir vídeos y fotos de David en redes sociales y su hazaña llegó hasta Lego. La compañía les envió una emotiva carta en la que aseguraba que se habían quedado “sin palabras… La fuerza y el tesón de David son las cosas que nos hacen sentirnos orgullosos y por las que queremos seguir dando la oportunidad a que todos los niños del mundo tengan acceso a nuestros ladrillos Lego”.
Gracias a aquellos vídeos David se convirtió en una pequeña celebridad: dio conferencias y fue entrevistado por medios de medio mundo (incluyendo la CNN o el National Geographic) pero, lo más importante, es que al acabar el bachillerato recibió una invitación de UIC Barcelona para estudiar Bioingeniería. A sus 19 años -y sin dejar a un lado la curiosidad que desde niño ha guiado sus proyectos- mira el futuro con optimismo y tiene claro qué quiere hacer: “Mi sueño es poder ayudar a gente que esté en la misma condición que estoy yo”.
Con la serie “Familias conectadas” queremos saber qué pasa cuando la tecnología se integra en el hogar. Investigar cómo afecta al ritmo de estudios, al ocio, al trabajo, a la cultura… Pero sobre todo cómo modifica las relaciones humanas y qué hacer para que conseguir una interacción natural entre todos los miembros de la familia y las máquinas.